Algunos hábitos saludables

Para llevar una alimentación sana, no sólo es importante qué comemos, sino también cómo lo hacemos. La manera en que ingerimos los alimentos influye a la hora de tener una dieta sana.
Dentro del “qué”, podemos encontrar la reducción de la ingesta de azúcares y grasas saturadas, aumentar la de frutas y verduras, equilibrio entre nutrientes, etc. Estas cuestiones las profundizaremos en próximas entradas.
Ahora focalizaremos en el “cómo” comer para poder evaluar la manera en que lo hacemos, y modificarla de ser necesario. 

Tomarse su tiempo
La sensación de saciedad es transmitida a través del sistema nervioso (nervio vago) hasta el hipotálamo. Éste procesa la información y genera procesos que derivan en una respuesta conductual: dejar de comer por saciedad.
Para que ésto ocurra, debemos darle el tiempo necesario a nuestro organismo. Si comemos rápido, esa respuesta conductual nos llegará demasiado tarde y habremos comido más de lo necesario, multiplicando por tres las posibilidades de sobrepeso. No compitas con el reloj.

Darle el lugar necesario
Comer delante de la tele, el ordenador, parados, caminando o hablando por teléfono … No estamos comiendo por placer sino para evitar el hambre, o porque es la hora. Esto puede llevarnos a comer alimentos de baja calidad nutricional, que la monotonía reste variedad a nuestra dieta, desequilibrando nuestra salud. Si no lo hacemos de manera consciente, también perdemos el disfrute y placer que nos reporta el hecho de comer.

Masticar bien
No debemos olvidar que la digestión comienza en la boca, con la masticación. Allí se trituran y mezclan los alimentos con determinadas enzimas que permiten que lleguen desmenuzados al estómago. Además, favoreceremos el contacto con el sabor, el aroma, y por consiguiente con el placer de comer. No debemos olvidar que éste es un factor importante a la hora de saciar nuestro deseo por la comida. 

Platos pequeños
Ayudémonos de la percepción y utilicemos platos mas pequeños para servirnos menos comida. Las cantidades deben ser razonables, no abundantes. Esto nos permitirá tener mayor control en la ingesta.

Sin bises
Servirnos la porción que comeremos y no repetir el plato. Veremos cuánto comeremos. Lo ideal es o bien un primero con hidratos y verduras, un segundo proteico con guarnición, y una fruta o yogur de postres, o bien un plato único donde se mezclen hidratos, verduras y proteínas, y una fruta o yogur de postre.

Servir los platos en la cocina
Si llevamos la fuente a la mesa, o vemos luego más comida de la que ya hemos ingerido, será fácil caer en el picoteo y descontrol. Es preferible llevar los platos ya servidos y dejar las fuentes en la cocina. 

Beber agua
Si bien todos sabemos que el agua es necesaria como diluyente y vehículo para eliminar toxinas, no debemos olvidar que no es recomendable tomar grandes cantidades durante las comidas, ya que diluye el jugo gástrico. Debemos hidratarnos a lo largo del día y beber normalmente durante las comidas.

Charla y sobremesa
La sobremesa es parte de la comida … una infusión, una charla. Esto contribuye al clima distendido necesario para una buena relación con la comida. Es preferible retirar los platos de la mesa y darle a esta rutina también su espacio.

Te has visto identificado con alguno de estos hábitos? Lo pudiste modificar?
Déjame tu comentario!   😉

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